enero 28, 2022
Ritual Alta Magia “Protección Niños”
Filosofía oculta considera al cabello, lo mismo a que al pelo de los animales, como el receptáculo natural y retenedor de la esencia vital. Por eso, ocupa un lugar importantísimo en la práctica mágica. Éstas lo emplea como un enlace psíquico, equivalente a otras emanaciones corporales, como las uñas, el sudor, etc.
Dado que la cabellera es un arma de seducción, símbolo de virilidad y coraje en los hombres y arma de seducción en las mujeres y dado que, también tenemos vello en las zonas erógenas, se ha difundido mucho la efectividad del uso de los cabellos en distintos hechizos de amor.
Pero, además, el cabello también tiene una conexión directa con la cabeza, asiento de la sabiduría, de la fuerza vital y de los poderes, de donde brota su energía, alimentando al cuerpo en todos sus planos.
Uno de los primeros síntomas de desequilibrio, estrés o enfermedad es la caída del cabello o su deterioro, pérdida de brillo y volumen.
Los aztecas entendieron que la cabellera formaba una capa protectora de la cabeza, que impedía que se saliera el tonalli, alma o soplo de vida. Lo usaban como materia médica y creían que, dañándolo, se dañaba a la persona.
Sin duda, en el mundo mágico, muchas culturas creen que el “Espíritu Humano” reside en los cabellos y que su esencia se extiende a mechones cortados, que son almacenados en el hogar con rituales misteriosos.
Algunos nigromantes llegaron a desarrollar oscuras recetas, capaces de amarrar subliminalmente ciertos dones, con los nudos y ataduras de los cabellos. Una antigua costumbre que aún subsiste es la de llevar, dentro de medallones colgados en el cuello, rizos de personas amadas.
Te comparto ahora un Ritual Alta Magia de PROTECCIÓN PARA NIÑOS:
Deje crecer más de la cuenta la cabellera de su hijo. Cuando la Luna esté en cuarto creciente, córtele el pelo y separe un mechón de 10 cm de largo, obtenido de la nuca.
Ate de inmediato el extremo opuesto a las puntas con un lazo rojo o rosa para evitar perdida de energía.
Ofréndelo a los dioses protectores de los niños diciendo:
“Estos hilos de vida os consagro, para que vuestro soplo vital mantenga el brillo del amor y la salud en mi pequeño (nombre)”. Soplas 3 veces el mechón del cabello.
Guarde este mechón en una bolsa de tela violeta con el nombre de su hijo escrito o bordado por fuera y escríbale la fecha del día. Ponga dentro unas hojitas de ortiga, planta que sirve para mantener saludable el cabello. Para consérvalo en una cajita de madera es una sugerencia como material noble y aislante.
Se aconseja repetir este ritual hasta la adolescencia, todos los años, para la misma fecha. Una vez que el niño entre en la adolescencia, obséquiele esta colección para que la atesore como recuerdo de su maduración y como amuleto de protección para el resto de su vida adulta.
La madre o el padre pueden quedarse con la primera bolsita a modo de precaución, por si el joven perdiera los otros y, además, para mantenerlo cerca de la protección filial, aun estando lejos. Recuerde que el cabello funciona como un enlace psíquico.
En mi caso, mi madre lo hizo una vez y lo intencionaba cada año en la misma fecha para activar el ritual.
Hasta hoy conservo mi cabello cortado de los 6 años.
¿Cuéntame aquí en el blog que te parece?
¿Habías escuchado el poder del cabello?
¿Te llama hacer este bello ritual de padres a hijos?
!Te espero!
Gracias por leerme y estar aquí, Te amo.




4 comentarios en “Ritual Alta Magia “Protección Niños””
Wuauu tremenda información no tenia ni idea del poder del pelo y me encanto el ritual
Que rico que te gusto!
Tu hija está en una edad ideal para hacerlo.
El pelito es fuerte! y nos entrega esa fuerza creadora.
Te amo Marce
Siempre tuve muchísimas dudas por el pelo por que siento una conexión fuerte con el en todos sus procesos, y ahora me lo dejaste clarisimo, gracias lo ame ❤
Que lindo ritual para niños, y de adultos se podrá hacer algo con nuestro pelo, por mi parte siempre me gusto largo, mamá insistía que debía dejarme melena por que así me veía mejor ???? ahora de adulta cuesta tanto que me crezca.